“La excesiva ambición de propósitos puede ser reprobable en muchos campos de actividad, no en literatura”
Italo Calvino
Tradicionalmente la literatura, en particular la ficción narrativa, ha sido considerada un discurso alejado de lo real y lo verdadero. Del mismo modo, sus lecturas han sido realizadas, generalmente dentro del sistema escolar, desde una perspectiva cerrada a otros discursos, ya sean los científicos, históricos, políticos, artes plásticas, etcétera.
Sin embargo, ya en la década del 60 existían debates y propuestas que nos permitían establecer lecturas con otros saberes. De esta manera, dos referentes del campo intelectual europeo como el ensayista y semiólogo francés Roland Barthes y el escritor de origen italiano Italo Calvino habían reflexionado acerca de la relación entre literatura y otras disciplinas científicas y artísticas. En ese sentido, reflexionaron y polemizaron fundamentalmente sobre la relación entre la literatura y la ciencia.
Así, en septiembre de 1967, en el Times Litterary Supplement, Roland Barthes publica un artículo con el nombre de “Ciencia contra literatura” 1. Allí Barthes afirma una cuestión estructural que luego expandirá en la Lección inaugural2 de su cátedra de semiología lingüística del Collège de France, diez años después. Tiene que ver con aquello que la literatura comparte con las ciencias. En palabras del teórico francés, “La literatura posee todas las características secundarias de la ciencia, es decir, todos los atributos que no la definen. Tiene los mismos contenidos que la ciencia: efectivamente, no hay una sola materia científica que, en un momento dado, no haya sido tratada por la literatura universal: el mundo de la obra literaria es un mundo total en el que todo el saber ocupa un lugar”. Sin embargo, Barthes se preocupará por subrayar la diferencia que, respecto del lenguaje, existe entre estos dos ámbitos. Mientras que, según él, para la ciencia el lenguaje no es más que un instrumento transparente al servicio de lo que se quiere decir, para la literatura el lenguaje lo es todo, es la materia sobre la que se edifica, sobre la que se realiza; es su “ser”.
Esta última aserción molestó a Italo Calvino, especialmente esa perspectiva de que la relación entre ciencia y materia verbal es sólo una relación ingenua, sin intencionalidad, puramente instrumental. Por eso, unos meses más tarde, principios de 19683, el escritor italiano contestó a Barthes a través de una entrevista televisiva, haciendo hincapié en la puesta en crisis, en el curso de este siglo, de la relación de la ciencia con un código referencial, dando a entender que el relativismo de Einstein había destruido la confianza absoluta entre el lenguaje y el objeto referido.
Pero quizás, más que las idas y venidas entre estos dos escritores de la segunda mitad del siglo veinte, lo que más interesa es la preocupación que explicitan ambos durante esos años y que luego reelaborarán en sendos escritos. En el caso de Barthes, ya se ha dicho, se refiere a la Lección inaugural, en el caso de Calvino a Seis propuestas para el próximo milenio, conferencias que escribió para exponer en EE.UU.
Barthes inicia esta conferencia inaugural expresando cierta incomodidad, más exactamente incertidumbre, frente a lo que él lee en la literatura: no reconoce obras literarias sino la trama de discursos que la construye. En esas tramas, Barthes cree reconocer un cúmulo de saberes que ilustra con un extraño y perturbador relato de utopismo negativo. Dice: “En una novela como Robinson Crusoe existe un saber histórico, geográfico, social, técnico, botánico, antropológico (Robinson pasa de la naturaleza a la cultura). Si por no sé qué exceso de socialismo o de barbarie todas nuestras disciplinas menos una debieran ser expulsadas de la enseñanza, es la disciplina literaria la que debería ser salvada, porque todas las ciencias están presentes en el monumento literario”4. De este modo, el semiólogo francés parece percibir a la literatura como una mathesis, como una enciclopedia que encierra y hace girar, vertiginosamente, por el mundo los distintos discursos y saberes.
El término enciclopedia había ya sido utilizado por Italo Calvino en la citada entrevista televisiva. Sin embargo, mientras que Barthes utiliza este concepto en el sentido tradicional, Calvino lo agiganta y lo transforma, en Seis propuestas para el próximo milenio, en una paradoja: “Lo que toma forma en las grandes novelas es la idea de una enciclopedia abierta, adjetivo que contradice desde luego el sustantivo enciclopedia, nacido etimológicamente de la pretensión de agotar el conocimiento del mundo encerrándolo en un círculo. Hoy ha dejado de ser concebible una totalidad que no sea potencial, conjetural, múltiple”5. Así, del iluminismo de Barthes a la multiplicidad relativista de Calvino, se ingresa a un mundo de conocimiento que no resulta extraño ni ajeno; se puede reconocer en las propuestas de ambos escritores dudas y preguntas que pueden organizar una forma diferente de trabajar con los textos literarios.
Se entiende la literatura como un discurso que, desde su particularidad estética, reelabora múltiples discursos que se producen en las distintas esferas de la sociedad (científico, histórico, artístico, político, religioso, filosófico, etc.). Se la considera una enciclopedia abierta donde se pueden percibir y reconocer distintos signos de diferentes disciplinas y saberes. El objetivo pedagógico, en consecuencia, sería construir lecturas donde se reconozcan la multiplicidad de saberes que constituyen al texto literario.
Se trata de realizar una experiencia efectivamente interdisciplinaria en el nivel de la enseñanza media abriendo lecturas múltiples a los géneros de distintas disciplinas artísticas o a hipótesis de diferentes ciencias. Si bien es pertinente que cada asignatura muestre a los alumnos la especificidad de su objeto de estudio, se cree también necesario estudiar las formas en que los distintos objetos se relacionan, de manera que los alumnos no perciban las asignaturas como campos de saberes discontinuos, inconexos o aislados.
Acerca de educ.ar | Ministerio de Educación de la Nación Argentina